En Chigorodó los niños están rodando por un futuro.

Sin lugar a dudas Chigorodó es el municipio de Urabá donde más bicicletas hay, los chigorodoseños pedalean para ir a todos lados, al trabajo, al colegio, al mercado, a la iglesia, a la cafetería y hasta para ir a las discotecas, pero desde hace un tiempo muchas personas decidieron sacar la bicicleta de las calles del pueblo y subir montañas, cruzar trochas y barriales.

El ciclomontañismo es un deporte que ha tomado mucha fuerza en el municipio y para asegurarse de que este perdure Héctor Fabio Agudelo, propietario del almacén Ciclo Partes decidió poner en marcha la fundación Rodando Por Un Futuro.

Desde hace tres años, de lunes a viernes un grupo de niños y niñas se suben a la bicicleta de montaña y junto a su entrenador, Fernando Roldan, se van a la Unidad Deportiva de Chigorodó a entrenar, y los domingos salen a poner en práctica lo aprendido, haciendo recorridos largos en las zonas rurales.

“La fundación nace por las ganas de que los niños desde muy pequeños sientan amor por el ciclomontañismo, lo que nosotros hacemos es recibir a los pelaos que quieran hacer deporte y que de pronto no tengan la facilidad de comprar una bicicleta, acá les prestáramos las bicicletas, les damos implementos deportivos como son uniformes, cascos, y cuando ya están en un nivel más avanzado les damos la bicicleta nueva.”  Así describe Héctor Fabio Agudelo, el trabajo que vienen haciendo.

Agrega que gracias a que la comunidad de ciclomontañismo en la región ya es bastante grande, y que todos son unidos, muchas de estas personas hacen donaciones de implementos y bicicletas para los niños de la fundación.

Por su parte Fernando Roldan, oriundo de Yarumal, pero quien vive desde hace seis años en Urabá y es el entrenador de los pequeños, asegura estar muy contento con el proceso que se ha venido gestando: “Trabajar en Urabá es muy gratificante, es una bonita zona, es una gente maravillosa y se puede hacer demasiado por esta juventud porque los jóvenes de Urabá son muy fuertes, aquí hay generaciones aptas para el deporte, la prueba es a nivel olímpico. Esto no es sino trabajarlo y que en Colombia los directivos del deporte se fijen en Urabá y habrá más campeones olímpicos.”

Tanto el director como el entrenador de la fundación sostienen que la mayoría de los niños que han ingresado a Rodando Por Un Futuro han tenido un cambio muy positivo en sus vidas, no solo a nivel físico sino a nivel emocional y personal, son niños que se han vuelto más disciplinados en el estudio y en sus hogares. Sostienen que la prueba está en que los padres de familia se sienten muy contentos y resaltan los positivo del entrenamiento, aseguran que los niños ya no pasan mucho tiempo con el celular, ya no están dedicados a comer crispetas, se acuestan temprano y resaltan el cultivo de valores entre ellos.

Los mismos niños aseguran estar felices con el cambio que la bicicleta les ha dado a sus vidas, Jefferson Camilo Restrepo,  se refiere así a su experiencia en la fundación: “tengo 14 años y soy estudiante del Instituto Agrícola, me gusta el ciclomontañismo porque  me encanta subir montañas y pasar los charcos llenos de agua y barro,  yo quise entrenar porque pasaba por Ciclo Partes y veía  a los niños reunidos, yo le decía a mi mamá que quería entrenar y ella me decía que no tenía como mantenerme en ese deporte , un día se me presentó la oportunidad, ingresé y  me ha ido muy bien, hace cuatro meses Ciclo Partes me regaló una bicicleta , como soy de bajos recursos, ellos me la dieron, gracias a Dios he mejorado en el entrenamiento , me ha ido bien en las competencias.”

Juan Diego Navarro Espitia también habla de su proceso: “Tengo 14 años, estoy en el grado noveno, a mí me gusta el ciclomontañismo porque me ha vuelto muy disciplinado porque yo antes era muy desordenado, ya me ha cambiado la vida, antes no hacía nada en la casa y mantenía en la calle, mi papá me motivo a entrenar porque el también monta bicicleta los domingos.”

Además del entrenamiento constante la fundación arranca este año con el tema de la formación complementaria, para lo cual se construyó una sede en el parque lineal del municipio con la ayuda de los padres de familia, la policía y la comunidad en general. “Este será un salón de clases donde vamos a recibir a todos los niños de Chigorodó que tengan dificultad de aprendizaje en todas las aéreas académicas, donde el niño se le va a reforzar y va terminar enamorándose del estudio, las profesoras son dos psicólogas, y tres profesores especializadas en el tema de difícil aprendizaje.” Asegura el director de la fundación.

En la sede también habrá charlas técnicas, psicológicas, de nutrición, para trabajar con los niños deportistas y quizás de otros clubes con el propósito de que ellos se enteren de otras cosas que necesitan saber los ciclosmontañistas.

Rodando Por Un Futuro ya ha recogido algunos frutos de su trabajo, pues en el año 2013 estuvieron en los juegos departamentales de Marinilla, después participaron cuando Urabá fue sede, donde quedaron de segundos y luego participaron en Urrao donde obtuvieron el tercer lugar.

De este modo en Chigorodó se sigue pedaleando para arrancar a los niños de las garras del ocio, y de la pereza, con el fin de formar grandes ciclomontañistas para que al calor de las bielas sigan recorriendo kilómetros para darle un cambio a sus vidas y de paso dejar en alto el nombre de la región.

Por: Bertha Durango Benítez – Fotos: Ciclopartes